Informes Empleo y Desarrollo Social UCA -
01/04/2010

Un estatuto especial para microempresas trabajo– trabajo es clave para reducir la informalidad.

La informalidad laboral es un fenómeno profundamente arraigado en nuestro país, con derivaciones económicas, sociales y éticas muy negativas. Para reducir su incidencia es necesario generar un contexto de alto crecimiento económico, mejorar sustancialmente la formación de la fuerza de trabajo y ejecutar controles con mayor eficacia. Pero, lo que es tanto o más importante aún, se requieren instituciones laborales más amigables con las microempresas. La fuerte concentración de la informalidad laboral en pequeñas unidades productivas en las que predomina una relación trabajo-trabajo sugiere que la posibilidad de establecer un estatuto laboral especial para estas microempresas sería un paso fundamental para incrementar la formalidad en el mercado laboral. En este número de Empleo y Desarrollo Social se presentan algunos lineamientos básicos para el diseño de este estatuto.

El mercado laboral argentino exhibe profundas segmentaciones. Probablemente la más clara y trascendental es la que separa a quienes tienen una ocupación formal de quienes trabajan en la informalidad. Según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC -que cubre a los grandes aglomerados urbanos- para el 1º semestre de 2009, poco más de la mitad de la fuerza laboral (52% del total) posee un trabajo formal. El 39% tiene una inserción informal, ya sea como asalariado público o privado no registrado, como cuentapropista no profesional, como empleada de servicio doméstico, o como beneficiario de subsidio estatal o trabajador sin salario. El 9% restante no tiene empleo y declara estar buscando uno activamente. La informalidad masiva constituye un fenómeno de carácter estructural. Una evidencia concreta al respecto son los modestos progresos alcanzados en la fuerte expansión de la actividad económica que se observara entre 2004 y 2008. Si bien el PIB creció un 37% en este período, la informalidad se redujo en sólo 6 puntos porcentuales desde el 45% de la fuerza laboral en el año 2004 al 39% en 2009 (cf. Empleo y Desarrollo Social Nro. 24). Aún en una fase del ciclo económico muy favorable los niveles de informalidad laboral no dejaron de ser elevados.

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