Es difícil precisar las motivaciones y los valores que mueven al interés, la admiración y la posesión de un vehículo antiguo. Lo cierto es que se trata de un fenómeno que se manifiesta en muchas personas, en muchas localidades, grandes o pequeñas, y que llega al nivel de una pasión profundamente arraigada. Nostalgia, reconocimiento y compromiso con el pasado, o la herencia familiar, admiración por figuras emblemáticas, son seguramente factores influyentes. Pero es muy probable que, como ocurre con las obras de arte, la libertad esté detrás de estos valores. La libertad de admirar y poseer un poco de historia. Sólo de esa manera se puede explicar el compromiso, la dedicación y el entusiasmo de tanta gente, que dedica su tiempo y dinero a preservar un vehículo del pasado.
Informes Nacionales 2006
15/01/2006 -
Número 111
Las pequeñas empresas generan más del 70% del empleo privado.
08/01/2006 -
Número 110
1 de cada 3 mujeres con bajo nivel de formación trabaja como doméstica.
01/01/2006 -
Número 109
Con movilidad en las jubilaciones desaparece el superávit fiscal.


